jueves, 22 de mayo de 2014

El mes del celeste

Hace seis meses era la época en la que muchas imágenes de la Virgen aparecían vestidas de blanco y celeste, celebrando así la festividad de la Inmaculada Concepción. Era la primera vez que la imagen de Nuestra Señora de la Salud y del Perpetuo Socorro lucía así vestida. Después de haber recibido las muestras de amor de sus hijos en un besamanos celebrado por la Hermandad, la talla volvió a ocupar su lugar a los pies de Cristo Resucitado. En la intimidad del templo catedralicio, y con la paz que despiden sus muros, tuve la oportunidad de encontrarme con Ella a través del objetivo de mi cámara. Como estas fotos, como las de la misma imagen vestida de hebrea que publiqué ayer quedaron casi perdidas en algún rincón de un disco duro, se las traigo ahora.

Espero que sean de su agrado y que la paz que me transmitió esa Virgen esa tarde de diciembre, llegue también a mis amigos que ahora necesitan de esa misma paz, y sobre todo de mucha salud.

Y por si ellos no acuden a ti, Madre mía, ya lo hago yo con el deseo de que escuches su súplica callada pero que Tú oyes con claridad.







 
 


Dedicadas a la Hermandad de la Resurrección y a sus cuadrillas de costaleros.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

No me gustan esos ojos, parece radiactivos, no son de color natural...