lunes, 25 de noviembre de 2013

Santa Cecilia 2013 en la calle Imagen

El pasado sábado tuvo lugar en el Monasterio Carmelita de la calle Imagen el IV concierto de la Agrupación Musical La Columna en honor a Santa Cecilia.

Acudí a acompañar a amigos y a escuchar marchas procesionales que me emocionan especialmente cuando las escucho lejos de Sevilla. Cuando me entragron el programa me alegró ver en la lista marchas clásicas, de esas que sonaban en el primer disco de Semana Santa que me regalaron. ¿Nunca se lo he contado? El primer regalo musical que me hicieron fue una pareja de discos de vinilo: uno de la agrupación musical Santa María Magdalena, de Arahal, y el otro de la Banda municipal de Sevilla.

Imagen de http://discografiademarchasprocesionales.blogspot.com.es
Esa agrupación es heredera directa de aquella Guardia Civil del cuartel de Eritaña, donde nació ese estilo musical que hoy llamamos "de agrupación". Su director, recientemente fallecido, D. Manuel Rodríguez Ruíz compuso numerosas marchas procesionales y condujo a aquella agrupación musical -este término también lo acuñó él- hasta una posición de preeminencia en la Semana Santa hispalense. 

Arahal hoy solo acompaña en Sevilla capital al Crucificado de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta, pero sus metales sonaron detrás de numerosos pasos de Cristo en los años setenta y ochenta. 

Esa tendencia al acompañamiento musical con agrupaciones siguió creciendo y surgieron bandas como la de Jesús Despojado, semilla de la actual Virgen de los Reyes. Un estilo musical que ha calado hondo en esta ciudad complutense, que cuenta con dos formaciones musicales, con diferentes matices, pero ambas dentro de este estilo.

Anteayer, no se si de manera consciente o involuntaria, la agrupación La Columna guiñó un ojo a ese Manuel Rodríguez Ruíz, que desde el Cielo escuchó Pasa la Virgen del Refugio, recuerdo imborrable de cuando el Crucificado de San Bernardo subía el puente de Eduardo Dato no a los sones de la cornetería de Presentación al Pueblo de Dos Hermanas, si no de esos sones de Arahal.

Otras marchas de siempre aparecieron en el repertorio del concierto: Santa María de la Esperanza, y Consuelo Gitano -con sus alardes de bajos- y Aurora de Resurrección, que aunque no son de aquella época ya lejana, sino de los noventa, se han hecho un hueco entra las clásicas del estilo.

La presentación de la nueva -y primera- marcha compuesta por el joven pero ya músico experto Manuel Menéndez me resultó sentida y reivindicativa. Sus palabras hablaban del compromiso de los que siguen al pié de la boquilla de sus instrumentos después de casi cuatro años de andadura. No fue un reproche a quienes se han marchado, pero si un espaldarazo a los que se han quedado (y a los que han venido). Este sentimiento se repetía en las palabras del presentador, que hablaba de las muchas dificultades que ha atravesado en su corta historia esta agrupación y que no ha restado, sin embargo, un ápice de ilusión a los que se han mantenido firmes en su deseo de aprender y mejorar para regalarle su esfuerzo a la Semana Santa en general, y a su Hermandad en particular. 

Disfruté el concierto, me gustó bastante como sonó la Agrupación -aunque el lugar no era el más adecuado acústicamente, pero si sentimentalmente...- y me alegró sobre todo la cara de satisfacción de los amigos que entregan sus horas a la música cofrade y que estaban esa tarde rodeados de su gente y de su Hermandad. 

Por cierto, que hago ahora una mención especial a ese corneta al que su juventud escondía en la segunda fila pero que sus sones, ya fueran de cornetas o de pistones, traían al primer plano cuando marcaba una marcha, en el solo de alguna otra, o cuando nos avisaba de la llegada del Himno Nacional. Me aprece que es la imagen de la evolución -sin menosprecio al resto, por supuesto-. 

¡Ánimo!

Aquí tienen el concierto íntegro.