sábado, 27 de abril de 2013

Mi Semana Santa pasada por agua... (II)

El Despojado es una de esas cofradías que da gusto contemplar porque son apenas 400 nazarenos y la espera de los pasos no se eterniza. Después del chaparrón que les obligó a buscar el recurrente refugio de la Anunciación, decidieron volver a la plaza de Molviedro por un camino peculiar que enseguida se llenó de un público ávido de cofradías en un día que el agua ya había estropeado y que a esas horas, previsiblemente, nos privaría (como así fue finalmente) de la Amargura y del Amor.

En la calle Cuna veíamos en la lejanía como el paso de misterio, que sigue incorporando zonas doradas a su canasto otrora en color nogal, cogía la vuelta de Laraña. Virgen de los Reyes se entregaba a una serie de marcha por chicotá que fue el deleite de mis amigos músicos con los que compartía la escena. Sonaba con tanta fuerza la batería de la agrupación que retumbaba el cuerpo cuando pasaban los tambores a nuestro lado. Una y otra marcha y el paso avanzaba decidido en busca de su hogar por esa calle novedosa para la Hermandad (aunque ahora que lo pienso, no se sí cuando salió de San Gil el retorno a la calle Feria lo haría también por Cuna... Es algo que espero poder investigar).

Como decía, prácticamente se veía aún el misterio allá lo lejos, casi llegando al Salvador cuando por la esquina venía ya el palio de la Virgen de los Dolores y Misericordia. Sonaba tras su manto, en un estreno que seguro les supo a deslucido, la Banda del Liceo de la Música de Moguer, con sus chaqués y corbata malva. Sonó Candelaria y la verdad es que me reafirmó en mi opinión d que se trata de una gran banda que no ha hecho más que desembarcar en la Semana Santa hispalense.


 


Gustó tanto a los amigos venidos de tierras alcalaínas que fuimos a buscar donde poder ver la cofradía de nuevo, y dimos con este sitio en la calle Fray Bartolomé de las Casas. Desde un cómodo puesto vimos la vuelta, levantá y nueva vuelta de ambos pasos, a los sones de Caminando va por Tientos o La tierra prometida para el Cristo, y la Madrugá para la Virgen, con esa manera tan especial de acabar la marcha que tienen los onubenses con una banda que cuando la marcha va a explotar al final, se viene abajo como para coger fuerzas y rematar más arriba si cabe.



 


Este bis de Jesús Despojado nos hizo perdernos La Paz, porque aunque los dos que quedamos del grupo original aceleramos el paso hasta el parque, no fue lo suficiente como para darle alcance. La Virgen había pasado hacia veinte minutos cuando preguntamos, así que decidimos no ir más allá para luego tener que volver sin la certeza siquiera de poder ver el palio blanco y gótico de la Virgen del Porvenir.

De vuelta al entorno de la Catedral y después de una parada de avituallamiento en Las Columnas, vimos al Señor de las Penas de La Estrella avanzando hacia el Postigo a los sones de la multitudinaria banda de Dos Hermanas. Sin ser esto una crítica, sino una mera observación, ¿no es curioso que se denominen bandas de cornetas y tambores cuando faltan sólo dos o tres instrumentos para que sean los mismos que los que forman la plantilla de una agrupación musical? Hasta tres tubas conté en alguna de las bandas antes de cornetas que escuché en Semana Santa. Ahora bien, el sonido es espectacularísimo, potente y casi inigualable. Decía uno de los amigos que últimamente consideraba a la banda de la Presentación como la de más nivel en la actualidad.

Volvimos a ver al Señor que mira orante al Cielo mientras se prepara Su crucifixión en la calle Pastor y Landero y Reyes Católicos. Algunos se unieron a la marea que arrastra este paso y anduvieron tras él hasta el puente. Otros nos quedamos para ir en busca de la Estrella que vena ya por el Baratillo. Sonó El Cachorro para deleite de un servidor, so si, a un ritmo acelerado no por respeto a la partitura original, sino por esa cadencia veloz que le imprime la centenaria banda de la Oliva a alguno de los pasos que acompaña (a mi me parece que no a todos, pero saben que de música mi conocimiento se limita a unas marchas me gustan, y otras no...). Antes de despedir el día, cuando las fuerzas ya flaqueaban, llegó el palio a Pastor y Landero y mientras avanzaba por lo que antaño fue la cárcel del Pópulo, sonó Soleá dame la Mano. Saludos a otros amigos madrileños que me encontré, porque aunque hay miles de personas en Sevilla en esa semana de cofradías, siempre te encuentras con más de los que creerías posible.







El Lunes sería otro día...