viernes, 11 de octubre de 2013

Los graves de la banda

Sacando tiempo de donde no lo hay, me pongo delante del teclado para escribir una breve reseña de un instrumento musical: el trombón.

Este instrumento parece que se hubiese inventado para que pudiera sonar Esperanza Macarena. Si bien es cierto que luego los compositores han venido utilizándolo para otra obras, llegando de manera natural a unirse a otros de la familia del viento metal para formar las agrupaciones musicales, tan apreciadas en esta tierra alcalaína.

En la de la Columna hace sonar ese dorado metal, con sus varas que lo alargan en busca de esa nota recóndita, una amiga que hoy cumple años y a la que quiero felicitar y desear que sean muchos los años en que de sus labios salgan sones graves para su Cristo ultrajado, que se aferra a una Columna los Miércoles Santos de una ciudad de Alcalá que no siempre sabe valorar el esfuerzo de quienes sin nada que ganar más que la satisfacción personal, y mucho que perder -por ejemplo su tiempo-, siguen entregándose a la música procesional.

¡Felicidades, Almudena!

Este audio, en el que suena como no podía ser de otra manera la marcha que Pedro Morales ideó cuando iba detrás del manto verde de la Esperanza dirigiendo a la banda inmortal del Soria 9, lo grabé mientras compartía con mi amiga la visión majestuosa de un palio que a los pies de la Giralda buscaba ya un postigo que le condujera -perfectamente encendido- a su recogida capilla del Rosario, en la calle Dos de Mayo.


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