lunes, 4 de febrero de 2013

No huele a Semana Santa...

...aún.

A lo que si huele, sin duda, es a Cuaresma.


Esta mañana de domingo ha empezado con un paseo que me ha llevado a San Juan de la Palma. Allí estaba la Amargura de Sevilla, presidiendo su altar de septenario de manera majestuosa y como no, acompañada del discípulo amado.




Luego me dirigí a San Antonio Abad, para realizar esa visita que siempre acostumbro a hacer y que tanto me llena al Nazareno que abraza la cruz, aunque la enorme cantidad  de personas allí congregadas durante la celebración de la Función me impidió hacerlo.

Avanzando después por Sierpes, a la altura del Circulo Mercantil la agrupación musical de la Redención ofrecía un concierto en plena calle. La gente se agolpaba e impedía el tránsito normal de los viandantes. Cuando llegué, lo que me sorprendió fue qué eran los sones de Rocío, la marcha compuesta por Vidrié y que suena cada Lunes Santo tras el palio, los que brotaban de los instrumentos de la agrupación. Nunca antes había oído esa versión, como tampoco la de la Salve Rociera que interpretaron después.

En el interior del Círculo se celebra la exposición en la que se muestran enseres de la hermandad penitencial sevillana y la letífica del Rocío de Almonte, Hermandad Matriz de todas las demás del Rocío. En el patio central del edificio la Hermandad ha representado la escena de Pentecostés con distintas tallas, entre las que se encontraba una bella imagen de la Virgen obra de Fernando Aguado y aún no bendecida, los apóstoles del paso del Beso de Judas, algunos del misterio de los Panderos y al menos un par de figuras secundarias más (que no apóstoles) de las Hermandades de la Estrella y de San Esteban. Tras la Virgen, el techo de palio del Rocío siendo la paloma blanca la representación del Espíritu Santo en esta escena. A mi personalmente no me ha gustado demasiado.




En la sala contigua, distintos enseres de la Virgen dolorosa del Rocío, y piezas de bordado y orfebrería de la Virgen patrona de Almonte. De este segundo grupo, cabe destacar la calidad de los bordados de una saya y manto que me han dejado enormemente sorprendido.










1 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Oh, Amargura de María! ¿Qué tiene esta Virgen que tanto transmite?