sábado, 10 de noviembre de 2012

Camino pedregoso

Hace dos meses escribía una entrada respecto a la situación que se vivía (se ha vivido y se está viviendo) en la Hermandad de la Columna. La otra Hermandad del Miércoles Santo tampoco parece pasar por su mejor momento en cuanto a relaciones entre los hermanos se refiere.

Desde hace un tiempo, existe un conflicto que enfrenta a algunos Hermanos no se si decir con la Junta de Gobierno o directamente con el Hermano Mayor, D. Luís Domarco.

La Cuaresma fue una época de una tensión de magnitud tal que, aunque haya podido pasar desapercibida para algunos cofrades alcalaínos, acabó con la expulsión de algunos anderos de su cuadrilla cuando fataban días para Semana Santa. Pasada la Pascua, esa situación lejos de reconducirse, se agravó, hasta el punto de que alrededor de una decena de Hermanos ha sido expulsada de la Hermandad en aplicación de un proceso disciplinario-sancionador puesto en marcha por la Junta de Gobierno como consecuencia de determinados hechos acaecidos y relacionados supuestamente con ese conflicto.

El próximo domingo se celebrará un Cabildo General Extraordinario en la Hermandad. Según me comentan, unos de los puntos del orden día es la aprobación de unas cuentas que en primera instancia no recibieron el visto bueno de los Hermanos. Algunos de los expulsados -pendiente este hecho de ratificación o subsanación por parte de la Autoridad Eclesiástica alcalaína- han solicitado la inclusión de otros puntos como son la lectura del acta de un cabildo anterior (julio de 2012) o el presunto incumplimiento de la normativa interna de la Hermandad por parte de la Junta de Gobierno respecto a las sanciones impuestas.

Como ven son detalles que no son un buen indicador de la salud de una Hermandad. Últimamente se aprecia -recuerden el caso de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla- que la reprobación de las cuentas de la Hermandad pueden ser utilizadas inmisericordemente contra una Junta de Gobierno por quienes pretenden ejercer la oposición. Eso es mala señal. Si por el contrario, legítimamente unas cuentas no se aprueban por falta de transparencia de las mismas, es un signo de algo peor aún. Si las normas se las salta un Hermano o la Junta, es grave. Pero si el asunto ha de llegar al Arzobispado para su resolución, es que los puentes naturales de comunicación, aún con las posibles diferencias que pueda haber entre personas de opiniones diferentes, se han roto. Y eso es más grave porque la resolución estará más lejos.

¿Puede salir una Hermandad reforzada de una situación así? ¿Va a ser perjudicada la corporación en cualquier caso? Son preguntas que bien merecen una reflexión, e incluso, puede que una tertulia: "los conflictos dentro de las Hermandades y su factura a la salud de las mismas".

Y todo esto que escribo arriba, no es más que una pequeña introducción a esta carta que me ha remitido una Hermana para su publicación. No creo que pretenda ella (yo por supuesto que no) que se posicionen ustedes -aunque se que lo harán-, pues eso es algo a lo que solo tienen derecho los Hermanos de "los Trabajos" -entiendanme, todos tenemos derecho a opinar...-, sino dar a conocer una versión de parte de los hechos.

Solo espero que esta situación se resuelva pronto para el bien de la Hermandad y de las personas inmersas en este enfrentamiento, para que todos puedan disfrutar de su cofradía como hacían entonces, cuando se decidieron a convertirse en Hermanos "de los Trabajos".


Mediante este escrito deseo poner de manifiesto públicamente la situación que estamos atravesando un grupo de cofrades, hasta ahora pertenecientes a la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza y el Trabajo y Nuestra Señora de la Misericordia.

No es mi intención entrar en debate, ni generar ningún tipo de polémica o posibles valoraciones u opiniones subjetivas, es por ello que me ceñiré única y exclusivamente a poner de manifiesto las irregularidades producidas en el proceso sancionador abierto en el seno de esta Cofradía a diez cofrades, entre los que me encuentro, y que han llevado a la expulsión de la misma a ocho de ellos y a la separación forzosa por un período de 2 años a otras dos. Estando estos hechos denunciados perfectamente documentados, no dando lugar a posibles interpretaciones de los mismos, esperando que con esto quede zanjada la especulación malintencionada y la manipulación pública de información que algunas personas están intentando hacer de los mismos.

En el Reglamento de Régimen Interior que rige esta Cofradía, en su artículo 74 se establece el proceso que se ha de seguir en el caso de apertura de expediente sancionador a algún cofrade, sin menosprecio de lo indicado en el artículo 69 en el que se recoge literalmente: “Atendiendo al espíritu evangélico, si un cofrade comete alguna falta se le llamará por la Junta de Gobierno y en fraternal diálogo, establecerá los hechos y se le corregirá de la falta cometida….”. Pues bien, la Junta de Gobierno de esta Cofradía ha vulnerado de forma sistemática y deliberada el artículo 74 referido con anterioridad por los hechos que expongo a continuación:

En fecha 20 de Agosto de 2012 he recibido carta certificada en la que la Junta de Gobierno de esta Cofradía me comunica que me ha sancionado con SEPARACIÓN FORZOSA DE DOS AÑOS de la Cofradía en virtud del artículo 70, apartado 7 que dice textualmente: “Pronunciarse públicamente de forma injuriosa o calumniosa contra la Cofradía, la Junta de Gobierno y/o sus miembros”. Sin que, hasta el momento, me hayan puesto de manifiesto que pronunciamientos han sido éstos, algo que les he solicitado de forma reiterada.

.- PRIMERO: El artículo 74 recoge, “se instruirá un expediente en el que han de intervenir El Presidente, el Vicepresidente, y dos Vocales, actuando de secretario de esta comisión el que lo sea de la Cofradía”. Esto es, la comisión sancionadora ha de estar formada por 5 personas. Según nos comunicó la secretaria de la Junta, Doña Paloma Quero Díaz, a través de carta certificada recibida con fecha 3 de julio de 2012, se había resuelto iniciar el expediente sancionador con D. José Bulnes, Doña Rosario Moreno, Don José María Francés y ella misma como secretaría de la Junta, incurriendo en un error que se le puso de manifiesto en escrito enviado a la secretaría de la cofradía a través de correo electrónico en fecha 1 de Agosto.

.- SEGUNDO: “En todo caso, se oirá al cofrade expedientado (en el plazo máximo de un mes)”. En ningún momento, ninguno de los cofrades expedientados, hemos sido llamados ni por la Junta de Gobierno ni por la comisión sancionadora y así se les hizo constar en el mismo escrito. Igualmente, en la carta certificada recibida con fecha 3 de julio se nos informa que la anteriormente mencionada Doña Paloma Quero Díaz fue nombrada miembro de la comisión en fecha 19 de abril, por lo que el mes para llamar al cofrade, una vez creada la comisión con fecha 19 de mayo, error que, igualmente, fue puesto en conocimiento de la Junta de Gobierno a través del escrito enviado mencionado anteriormente.


.- TERCERO: “… y tras los trámites probatorios oportunos, y extender la comisión su propuesta de resolución, le dará traslado al cofrade interesado para que pueda evacuar el descargo conveniente en el plazo de 15 días…”. No habiendo sido escuchados, la comisión sancionadora ha dado como veraz en todo momento la información recibida de terceras personas sin corroborar hecho ninguno.
En mi caso, la carta certificada que recibí con fecha 3 de Julio iba dirigida a mí e incluía mis datos en el interior de la misma, pero en ella se me comunicaba que habían resuelto abrir expediente sancionador a otro cofrade, concretamente a D. Julián Pérez Ruiz, hecho que, tuve la deferencia de comunicar a la Junta de Gobierno a través del correo electrónico de la secretaría en el mismo escrito.

.- CUARTO: En fecha 22 de Marzo recibí un primer comunicado de sanción, junto con otros dos cofrades, que incurrían igualmente en defectos de forma y fondo que pusimos de manifiesto en alegaciones enviadas el 5 de Abril de las que nunca hemos tenido respuesta. En el Cabildo celebrado el 1 de Julio se les solicitó información al respecto y Doña Paloma Quero nos comunicó que esos expedientes habían sido sobreseídos y que nos habían enviado notificación por escrito, comunicación que, a día de hoy, yo no he recibido. No así los otros dos cofrades que, junto al sobreseimiento de la anterior, recibieron una nueva notificación de sanción, lo que les ha supuesto su expulsión de la Cofradía.

            Esta situación se lleva prolongando desde el mes de febrero de este año. Hemos intentado en todo momento gestionarlo dentro de la legalidad y de la discreción para evitar dañar la imagen de la Cofradía pero, dada las dimensiones públicas de las que somos conscientes que ha tomado esta situación, me veo en la obligación de acallarlas poniendo de manifiesto la auténtica realidad, pues no podemos obviar que son numerosas las personas que se están haciendo eco de numerosas manifestaciones que no están siendo contrastadas en ningún momento y que, de manera consciente o inconsciente, están difundiendo información errónea, tergiversada y notoriamente infundada, lo que me lleva a rogarles sean lo suficientemente cautos a la hora de difundir información que no se han molestado en ningún momento en contrastar.

Sonia Pérez Domarco