sábado, 27 de octubre de 2012

La primera de la serie otoñal

Ayer jueves retomamos la tertulia en la sede de la Asociación de Hijos y Amigos de Alcalá. Muchos me han preguntado el motivo de la tardanza en la convocatoria, pues la idea original era retomar los encuentros inmediatamente después de la Semana Cervantina (que como saben, ocupa el tiempo de varios cofrades que colaboran en los puestos de sus Hermandades).

El motivo, que les explico ahora, como ya lo hice ayer para comenzar la charla, no es otro que los recelos de algunos miembros de la Junta Directiva de la Asociación a nuestras reuniones. Al parecer, después de pedir el permiso a la Presidenta, en presencia del Vicepresidente, y contar con su visto bueno, algunos miembros de su equipo le mostraron la preocupación "por lo ocurrido el año pasado". Es por esto que se me invitó a escuchar los motivos en la sede misma, así como a exponer mi opinión al respecto. A lo que hacen referencia como "lo ocurrido el año pasado" -refiriéndose a las tertulias de la Cuaresma de 2012- es al supuesto ataque que los tertulianos habríamos efectuado contra las cofradías de Alcalá, con el malestar de éstas a nuestras reuniones por el daño que las opiniones habrían provocado. Además, las discusiones habrían sido de tal magnitud en el seno de las charlas que mantuvimos, que hasta en una ocasión "tuvieron que separarnos porque casi llegamos a las manos".

Escuché con estupor y sorpresa las acusaciones emitidas por algunos directivos y trasladadas a la Presidenta, que a su vez las ponía en mi conocimiento. Una vez acabó su exposición, le aclaré que se trataba no de un malentendido sino de una mentira perversa, maliciosa y premeditada, pues como bien saben ustedes, tertulianos, todo lo denunciado es categóricamente falso, dándose además la tremendamente curiosa casualidad que a las tertulias solamente han acudido dos miembros de la directiva de la asociación, que lo hicieron en la primera cita, y que nunca volvieron a compartir con nosotros los agradables momentos vividos en Cuaresma -con torrijas, que no "tortas", incluídas-. Y en aquella primera tertulia, como recordarán con facilidad los asistentes, no hubo intentos de agresiones, como no los ha habido en ninguna otra ocasión. No se atacó con saña a ninguna Hermandad, como no se ha hecho nunca -el problema, una vez más, vislumbro que radica en calificar como ataque dañino a todo aquel comentario que a alguien no le guste escuchar, pero que no deja de ser una opinión razonada y particular-.

Es por esto que puedo decir claramente que algún embustero con mala intención, pretendió dar por zanjado esta serie de encuentros que acabamos de retomar. Afortunadamente, la sensatez de María del Carmen y Amado, Presidenta y Vicepresidente respectivamente de la Asociación, que no tuvieron complejos en escuchar la otra versión -que no es sino la verdad irrebatible- y dejar las puertas abiertas de su sede, lo que agradezco enormemente desde aquí, a estas citas que creo son muy enriquecedoras para todos cuantos participamos en ellas.

Después de esa aclaración a los presentes, que creo que era más que necesaria, no fuera a ser que los mismos pinochos inventores de la falacia pretendieran seguir dando pábulo a sus fantasiosas invenciones, nos metimos de lleno en harina, hablando de cuántos temas hay por tratar: las Glorias de 2012, la nueva Hermandad de la Resurrección, la Junta de Cofradías y su situación actual, las reflexiones que mi amigo Ruano me planteaba el otro día por teléfono y que creo serían un gran punto de partida para un debate futuro,.ºde acompañarnos en alguna tertulia del futuro próximo, y que los planteamientos reflexivos de Fernando requerirían más tiempo de debate que la hora y cuarto disponible, comenzamos a hablar de las Glorias, con una interesante pregunta lanzada por María Jesús acerca de la unión de estas Hermandades letíficas en una Junta de Hermandades propia. Opinaban algunos de los presentes que no era necesario unirse en una institución de ese tipo para poder organizar actividades conjuntas, como ya se demostró cuando se organizaron las migas solidarias hace unos años. Otros, consideraban que si sería interesante esa unión.

Esa posibilidad, la de una Junta de Hermandades de Gloria, abrió la puerta a hablar de la Junta de Cofradías penitenciales, que el pasado 18 de octubre volvió a reunirse. De aquella reunión, salió la decisión unánime de proponer a un cofrade alcalaíno de amplia experiencia, el dirigir una Junta de Cofradías que parece últimamente incómoda y poco efectiva. Esto requiere una modificación integral de los Estatutos de la Junta, y más allá, de la manera de trabajar y organizarse la misma. Se habló de la independencia que mantendrán las Hermandades, de si las decisiones de ese Presidente -"externo" como alguien lo calificó- serían vinculantes para los Hermanos Mayores, de la conveniencia o no del cambio. Creo, que la opinión mayoritaria fue el SI. Ahora falta por ver cómo se llevan a cabo esos ajustes y cuál es el grado de compromiso de las Hermandades, o mejor dicho, de sus dirigentes, apra con este nuevo proyecto.

Hablamos de la Hermandad del Val, del hecho tristemente sorprendente para la mayoría de los presentes de verla de nuevo a ruedas este pasado septiembre. Hablamos de qué motivos tenía la Junta de Gobierno de la Hermandad patronal para delegar la responsabilidad de sacar su imagen a los paracaidistas y los agentes de la Policía Local. Se planteó si la devoción a la Virgen es lo suficientemente importante como para asegurar que siempre habría gente del pueblo llano, alcalaínos -o no- que le profesan devoción, que estarían dispuestos  a sacarla a hombros. De hecho surgió la información para algunos desconocida de que los anderos de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza se ofrecieron a la Hermandad del Val para ese menester.

A pesar de que la devoción por la Virgen del Val es importante, hablamos del hecho de que tal vez la Hermandad, pero no solo la de la Alcaldesa y Doctora, sino todas en general, no han sabido atraer esas devociones. Es como si hubiera un distanciamiento que cuesta mucho esfuerzo reducir, entre las corporaciones y el pueblo de a pié. Tal vez sea esa separación la que provoca lo que alguien señaló: "en Alcalá no hay ambiente cofrade".

Esta aseveración -compartida por varios- nos llevó a una exposición acerca de los detalles nada despreciables que identifican y conforman la idiosincrasia del cofrade: la estética en las celebraciones, la puesta en escena de los actos, como si de aquella necesidad añeja de llamar la atención de la gente en las iglesias de siglos pasados siguiera en vigor para los que hoy seguimos creyendo en la necesidad de esos detalles, de esos exornos, para atraer hacia Dios mediante la emoción que produce esa estimulación de los sentimientos.

Creo que se me ha ido de las manos este resumen, pero así los que no han podido acompañarnos en esta primera tertulia podrán obtener una idea clara de lo que allí compartimos. En la próxima, espero que estén todos. En breve espero poder fijar la fecha para el mes de noviembre.