domingo, 14 de octubre de 2012

Espontaneidad

Anoche, cuando el público hacía ya unos minutos que se había esfumaba -cervantinamente- del centro de la ciudad, y los puestos del mercado medieval se escondían bajo sus lonas para pasar la noche, al rodar la carpa de la Hermandad de la Columna, una voz nos saludó a mi monje acompañante y a mi. Era "el tercer tiempo", el de las cervezas, el de la charla distendida, después de un largo partido de una jornada de duración en el que los Hermanos del Miércoles Santo se habían afanado (como los demás días del mercado, como los demás Hermanos de aquellas corporaciones que montan un puesto en esta semana cervantina) en recaudar lo máximo posible para que las cuentas al final del evento den las alegrías que proporciona el saber que esos ingresos permitirán afrontar este o aquel proyecto.

Pues ese saludo se convirtió en invitación y la invitación, en tertulia (agradabilísima, por cierto). Hablamos de tantas cosas y de manera tan distendida, que disfruté enormemente. Nos "entrevistamos" mutuamente, nos preguntamos, reflexionamos en voz alta. Hasta nos sinceramos, y ahora pienso que fui excesivamente tajante en alguna de mis respuestas. 

Hablamos de su Hermandad y de la entrevista que aunque realizada el pasado día seis a su Hermano Mayor, aún no he podido publicar por falta de tiempo, de la Agrupación, de la afición de quienes sacan los pasos (o de su devoción para ello), de financiación, de futuro, de presente,... Hablamos de la relación complicada no entre Hermandades, sino entre sus miembros directivos. Y que cuando esa relación PERSONAL entre ellos es tensa, lamentablemente, la tensión se transmite a ambas corporaciones. Pero la tendencia tal vez esté cambiando, los cofrades, tal vez, estemos madurando. 

"Vuestros problemas son vuestros problemas, más os vale que los arregléis pronto, porque nosotros, que somos Hermandad, no estamos dispuestos a esperaros, perdiendo el tiempo precioso en niñerías. Que el camino por andar es largo y a veces tortuoso, y no podemos perder ni un minuto con nimiedades"

Tal vez el ejemplo de esto sea la convivencia espontánea, como lo fue esta tertulia que les describo, que tuvo lugar entre las Hermandades durante la cena del pasado jueves. Momento en que se reunieron miembros de distintas corporaciones a compartir no solo la comida, sino una experiencia de confraternización real.

Lo que me quedó claro, entre otras cosas, fue: los anónimos improductivos que tantas veces llenan de comentarios esta tertulia son la señal de que no todos maduramos al mismo ritmo. Y que con buenas palabras y firmes razonamientos puedes decir prácticamente lo que sea, que ese respeto impedirá que se inicie un fuego que luego cuesta mucho esfuerzo extinguir.

Disfruté mucho y desde aquí os agradezco la noche a la que me invitásteis. ¡GRACIAS!