sábado, 16 de junio de 2012

De la procesión del Corpus

Llegó el momento de la procesión del Corpus Christi. Momento que yo, personalmente, esperaba con ilusión. El año pasado fotografié el cortejo, pero este, deseaba formar parte del mismo. Es por esto que poco puedo contar, más allá de lo vivido.

Y mis experiencias de esa tarde de domingo fueron satisfactorias en tanto en cuanto me sentí orgulloso de participar con mi Hermandad de la que creo merece ser considerada como la porcesión más importante del año, de la manera en que entiende El Carmen que hay que hacerlo -cera roja sacramental- y rodeado de quienes son amigos y compañeros de fatiga. 

El contrapunto lo volvió a poner la desorganización y el protocolo, que es lo que me desanimó sobre todo al principio. Porque sigo sin entender lo que para mi es una gran torpeza a la hora de formar la procesión. Se oyó por megafonía el orden que seguirían las representaciones participantes. Orden que me parece inconsistente a nivel de protocolo, pero que en definitiva es el que los organizadores han decidido y por tanto hay que respetar. Yo no creo que las Hermandades de Gloria deban abrir el cortejo. Pero si así lo han pensado, al menos, digan qué orden deben ocupar las representaciones. Lo importante es participar en la solemne procesión, si, pero el protocolo es el que es y la organización no debe dejar detalles como esos al libre alvedrío. ¿Quiere usted que se coloquen por orden alfabético? Me parece bien. ¿Por orden de antigüedad? Perfecto. Lo que no puede ser es que desde el presbiterio se diga por megafonía que primero irán "las Hermandades no penitenciales" (parece que les produce urticaria llamar a cada uno por su nombre) y que cada cual se las apañe. ¡¡Salimos a la calle sin formar la procesión!! La Cruz procesional estaba dentro aún cuando ya había al menos tres Hermandades en la calle. ¿No sería más cómodo, elegante y adecuado formar el cortejo dentro y que vaya saliendo progresivamente?

Detrás de las Glorias -de casi todas-, el paso de San Diego de Alcalá portado por los anderos de la Hermandad de la Virgen de la Cabeza. Seguían las Hermandades Penitenciales -bueno, casi todas, porque faltaba La Agonía. Al Santo Entierro, por entonces, también lo echaba en falta- que antecedían al paso de los Santos Niños. Es de agradecer por el Obispado que las Hermandades Penitenciales se vuelquen en la colaboración para el mejor desarrollo y solemnidad de esta procesión, en detrimento de otras Hermandades que a veces se sienten como meras espectadoras. Pero esa buena voluntad no corrije algunos detalles que, desde mi punto de vista, son más que mejorables. Los Santos Niños allá arriba, en lo más alto de una carroza que los hace casi invisibles porque proporcionalemte o las tallas son pequeñas o la estructura es excesivamente grande. Es un paso pensado para el Cautivo del Jueves Santo, no para dos imágenes del tamaño de Justo y Pastor. El paso, además, se ve "desnudo" cuando es utilizado para esta procesión o incluso para la propia de los patronos de la Ciudad el 6 de agosto.

Seguían en el cortejo, de manera novedosa y acertada, las Parroquias de la Ciudad. Y tras ellas, el paso de la Custodia, llevado por los anderos del Santo Entierro, bajo las órdenes de David Martínez -que a falta de confirmarlo con los archivo, creo que es el capataz que más pasos/imágenes ha sacado en Alcalá, y por lo que le damos la enhorabuena porque es señal de que muy mal no ha debido hacerlo hasta ahora-. Detrás de este paso, el principal del cortejo, sonarían los sones de una de las agrupaciones musicales de Alcalá. ¿O no?

Ya cuando salió San Diego sonó el Himno Nacional dos veces (supongo ahora que intrepretado por cada una de ellas...). Al parecer, cuando salió Jesús Sacramentado, se abrió la caja de los truenos. Ambas agrupaciones pretendían acompañar al Santísimo. Ambas defienden que esa era la tarea encomendada por la organización. Supongo que hubo enfados, desmanes, y desilusiones. Y al parecer sin perder las formas, la Agrupación Jesús de Medinaceli desistió de participar en la procesión. No se si fue decisión propia para evitar enfrentamientos desagradables (eso parece que recoje la nota de prensa publicada en el blog de la Esclavitud) o por indicaciones de los organizadores -creo que ni siquiera se habrían dado cuenta de lo que sucedía, de no ser porque las representaciones y el Señor Obispo presidían la procesión detrás de este último paso-. 

Fíjense qué curioso, que personas conocedoras de las intenciones de la organización me dijeron que la idea es que el Santísimo porcesionase sin música, acompañado solamente por los cantos de quienes acudieron a su adoración itinerante. Entonces las agrupaciones estaban provistas como acompañamiento a los otros dos pasos. Es decir, a ninguna de ellas se la esperaba tras la Custodia...

La procesión transcurrió sin novedad, excepto cierto percance médico en la Plaza de Cervante que entretuvo al cortejo, y un discurrir prácticamente tan lento como en 2011, que provocó que la celebración terminase en Santa María en torno a las diez de la noche. Por cierto, que fue cuando los participantes iban entrando en el gran templo de la calle de los Libreros cuando pude comprobar que ni la Cofradía del Val, ni la Hermandad del Santo Entierro habían estado ausentes. Simplemente ocuparon unos puestos, en mi opinión, un tanto improcedentes -uno mas que el otro-. Porque si bien es cierto que la Cofradía del Val debe ser incluída entre las de gloria, por su condición de patronazgo de la ciudad de Alcalá, creo que merece ocupar un sitio señalado en la procesión. Cosa que no fue tenida en cuenta por los organizadores, siendo esta una demostración más de su escaso ineterés protocolario a pesar de la importancia de atender esos detalles. Sin embargo, ¿por qué la representación del Santo Entierro no estaba con las demás Penitenciales? Para esta pregunta ni siquiera mi retorcida lógica tiene respuesta más allá que la pretensión de diferenciarse del grupo y ocupar un puesto "de exclusividad", que no cumple con ningún criterio de antigüedad, naturaleza de la Hermandad o motivo organizacional.