miércoles, 13 de junio de 2012

Cada vez me gustas más...





Las levantás son portentosas, anda como ningún otro palio, Ella es como pocas porque su expresión es especial, mueve y conmueve a tantos y tantos. Por eso es para mi, la devoción mariana de Sevilla, aunque a alguno le guste equipararla con otras vírgenes que valen lo indecible pero que no son la Esperanza Macarena. ¿Se han fijado en la petalada tan impresionante? Fue organizada por un grupo de macarenos que recogieron donaciones de todo el Mundo para conmemorar de esa manera tan especial el aniversario de la reposición al culto de la Esperanza después de haber estado oculta durante la guerra fraticida que sufrió este país. Otro detalle: cuando levanta (con una fuerza y perfección destacables) frente al palquillo, le están cantando una saeta. El palio avanza de frente sin música y es cuando acaba la voz rota de la oración, cuando llega la música. Será casualidad, pero los sones del Carmen de Salteras llegan en el preciso momento, en el excato insntante, para que el paso siga avanzando al son de la música sin tener la gente de abajo ni siquiera que corregir levemente el compás a fin de seguir el ritmo que impone la marcha. Parece que en este caso más que nunca es evidente que la música es mero acompañamiento y se adapta al paso y no al revés. Se ven nazarenos del Calvario que supongo se deleitan al ver pasar ese paso que les precederá hasta la Puerta de los palos de la Catedral. También se ve como el Silencio se adentra en su oscura calle de Alfonso XII. Es la Madrugá en el incomparable marco que es Sevilla.