domingo, 27 de mayo de 2012

"Hoy no"... Bueno, hoy tampoco

Cuando recibí la información de la Hermandad de la Columna sobre la celebración de cultos a la Santísima Virgen este fin de semana, me inundaron las ganas de aprovechar la ocasión para realizar algunas fotografías de la titular mariana de la corporación de la calle Imagen. Incluso estos días pensé en el título de la entrada. Tenía que ser algo que hiciera referencia al color de los ojos de esa talla.

Ayer sábado era el día que había elegido para intentar hacer esas fotos. Para ello le escribí a la Hermandad, interesándome por cuál sería el mejor momento para ello. No tuve respuesta, tal vez por lo precipitado de mi consulta (de un día para otro). De hecho pensaba que no podría hacer las fotos por aquello del trasiego de personas, por que podría molestar y ser molestado, y llegué incluso a pensar que escribiría en la tertulia algo acerca de un horario para los fotógrafos en los cultos de las Hermandades alcalaínas.

Cuando pasé cerca del Monasterio carmelita, ya había gente de la Hermandad en el templo preparando, supongo, el inicio del rezo del Rosario. Entré y me acerqué a la Sacristía de donde provenían voces que esperaba pudieran dar respuesta a mi pregunta. Llamé a la puerta de la dependencia y los dos miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad que allí se encontraban, acudieron solícitos a mi llamada, interesándose por mi presencia. A uno de ellos le pregunté por el tema que me había llevado allí: hacer las fotos. Sin dudar ni un instante me dijo: "Hoy no", a lo que le pregunté que por qué. "Es que hoy es día de Triduo...". Claro, por eso iba el sábado a hacer las fotos, porque la Virgen baja de su retablo y ofrece una estampa distinta. Hacerle fotos a la misma altura me parece más interesante. Además, nunca le había hecho fotos así a esa imagen. Claro que la negativa tampoco me sorprendía, pues este hombre ya echó  de la iglesia a quien una vez, recién llegada la Virgen, pretendía hacer fotos de Ella, y recientemente a mi me indicó que era demasiado tarde para hacerlas un sábado cualquiera que me acerqué al templo, en hora próxima a su cierre. "Es que además la Madre [Superiora] no quiere". Tal debió ser mi cara de entre estupor y sorpresa ante tal aseveración, que me dijo: "¿Quieres que le pregunte?". "Si, por favor, pregúntele". Así que en mi presencia se dirigió al torno de la sacristía y a través de ese límite físico entre la clausura y el exterior mundano, le indicó a quien esperaba al otro lado (que según me dijo era la Madre Superiora del Convento) mi presencia y mis intenciones. No lo pude oir con nitidez a la primera, pero la negativa si la percibí de inmediato. Me acerqué al torno y llegué a tiempo de escuchar la parte en la que comenzaban a pronunciarse las más peregrinas y divertidas excusas. "¿Pero foto con trípode y todo? No, no..." porque eso debe suponerles cierta incomodidad. "No, no..." porque es un día de Cultos, que es precisamente por lo que yo había elegido esa fecha para intentar hacer las fotos. "Si quiere hacer una foto con el móvil..." "No, yo quiero hacerla con trípode". ¡Y el remate de la jocosidad llegó cuando me dijo que las fotos con trípode terminaban estropeando la talla!

Ya pensaban algunos aborígenes americanos que las fotografías robaban el alma de los retratados. Del uso del trípode no había escuchado nunca antes una historia similar...

Para ser sincero, durante no poco tiempo pensé que era deseo expreso de la Hermandad, de su Junta o de uno de sus miembros en concreto, el impedir que yo hiciera las fotos. Ahora veo que el celo excesivo por no se qué tipo de exclusividad en la realización de fotografías viene de más allá de los muros seculares del convento.

Así que una vez más me quedé sin posibilidad de hacer las fotos. Y me volví a casa pensando el mal rato que debe pasar la Comunidad carmelita de la Purísima Concepción, cada Miércoles Santo, solo de pensar que algún desaprensivo no ya que haga uso de un flash disparado a traición contra las imágenes del Señor atado a la Columna y su Madre bajo palio, sino que encima tenga la desfachatez de usar un artilugio de tres piés que sirva de apoyo al instrumento fatídico que recoge en imágenes tantos y tantos instantes de nuestras vidas.

PD: decirles que, respecto al montaje para el Triduo, poco puedo decir, más allá de que la Virgen estaba en el presbiterio, en el lateral izquierdo del mismo según contemplan los fieles, y ante Ella, los escalones propios de la zona del altar, y flores blancas y rosas dispuestas en centros que acotaban una especie de pasillo por donde luego, al finalizar la misa, vendrían los devotos a besar su mano dolorosa. En el blog de la Hermandad supongo que podrán ver alguna imagen del acto.

Les dejo un par de imágenes de otros tantos atentados a la integridad de las tallas fotografiadas. A partir de ahora, procuraré mejorar mi pulso, y disparar sin trípode... (lamento que mi ironía no llegue a su destino, al otro lado de ese torno). Espero que a Álvarez Duarte le den permiso para presentar su nueva imagen en Sevilla, pues será la única oportunidad de hacerle fotos que tendré.