domingo, 4 de marzo de 2012

Cuando nuestro tiempo llega... (II)

Paseaba por Sevilla, bajando la Cuesta del Rosario y a la altura de la Plaza del Pan, el aroma me hizo detenerme. El pequeño puesto de venta de incienso se enmarca en esa fachada que tiene antiquísimas columnas incrustadas. Variedades: miles, colores: muchos, olores: innumerables. Antonio atendía a un cliente con el que empecé a hablar. Intercambio de opiniones y gastos de una bolsita de "Madre de Dios de la Palma" compartido. 

Cuando me decidí a comprar incienso me acordé del consejo de Bulnes que me habló de este incienso en la primera tertulia. "Es uno que está al fondo..." Y al fondo estaba. Compré también una bolsita de "incienso catedral" que ya les diré cómo huele, e incluso puede que lo comparta con ustedes en la próxima cita de charla cofrade (que aprovecho para recordarles que será el martes).

Me gusta entrar en casa y oler a incienso. Me acerca a Sevilla, hace que parezca que falta menos para Semana Santa.