viernes, 24 de febrero de 2012

A mi amigo Ángel

Que Ella, y Quien todo lo puede, porque es suyo el Gran Poder de Dios, sigan siempre pendiente de ti, y de los tuyos. Y que esta vez sea ya la definitiva, que si las vamos sumando todas, son muchas -demasiadas- tardes ya escuchando marchas en el portátil, en una cama del 12 de octubre, y ya es hora de escucharlas donde toca: detrás de un palio de Sevilla.