jueves, 25 de agosto de 2011

El Carmen 2011

Antes de nada debo disculparme por el retraso con el que llega a todos ustedes esta entrada.

Aquella tarde calurosa comenzaba en la iglesia del monasterio carmelita de afuera con el deleite para mis ojos de un exorno floral original, elegante y alegre. No es novedad que el encargado de esta tarea en la Hermandad demuestre su buen hacer, pero en esta ocasión, la mezcla multicolor que hubiera asegurado que resultaría denostable, se convirtió en un éxito - y a los múltiples comentarios que escuché esa tarde me remito-. Es elogiable la capacidad para imaginar cómo quedarán, cómo combinaran los colores una vez puestos en el paso. Y para eso, el florista, vale y mucho.

El paso caminaba decidido hacia la plaza de Cervantes, con el miedo de algunos miembros de la Hermandad al encuentro con un concierto musical, de estilo heavy, que el Ayuntamiento había autorizado, para la misma fecha, y para la misma hora, en las ruinas del Oidor. Y yo me pregunté "¿cómo es posible que haya que cumplir tantos trámites burocráticos para conseguir una autorización municipal para un acto de este tipo, y que luego coincida con otro a priori tan incompatible?" Llegué a la conclusión de que o ni siquiera se molestan en valorar las peticiones que se hacen y son simplemente aprobadas siguiendo el trámite, o que el desconocimiento y la torpeza es tan grande que a nadié sorprendió que una procesión discurriera ante los bafles de un concierto. Bien es cierto que el "miedo" las camisteas negras, vaqueros ajustados y pelos largos era del todo injustificado, hasta el punto de que el concierto o se detuvo o no dió comienzo, hasta que la Virgen hubo alcanzado la calle Cerrajeros. Ningún incidente del tipo que algunos imaginaban.

Y allí, con el paso detenido en el lateral del Ayuntamiento, pasaban los minutos y el cortejo no avanzaba. Y es que sucedía lo siguiente: de la solicitud de aprobación de recorrido propuesto por la Hermandad, en alguno de los escalones municipales por los que discurrió, alguien olvidó transcribir una calle de las requeridas por la Hermandad: IMAGEN. Así, el agente de la Policía Local que abría el cortejo -dejando, ya caída la noche, ese reflejo azul que solo unas luces policiales pueden dejar, echando a perder el encanto de la oscuridad y las velas, solo comparable con el anaranjado color de el vehículo de apoyo- decidió, atendiendo a las instrucciones recibidas, que el cortejo debía dejar la calle Mayor a la altura de Carmen Calzado. Ante las protestas de la Hermandad, un superior se hizo cargo de la situación, y actuando como pretendido Diputado Mayor de Gobierno, mandó detener el cortejo. Finalmente la Virgen pudo llegar a la calle Imagen donde las Siervas de María y las Madres Carmelitas la esperaban. Hubo suerte y el sentido común imperó.

Si bien el discurrir del cortejo se aceleró para recuperar el tiempo perdido en Cerrajeros, una vez abandonada la calle Imagen el ritmo volvió a descender. Y es que claro está que los rincones que son testigos del paso de la cofradía no invitan a la carrera. Amarguras en Carmen Calzado, La Madrugá para revirar a Escuelas. 

La banda de música de Los Ángeles, de Granada, volvió a demostrar su buen hacer. Sonaron marchas eternas, clásicas, esas que nunca pasarán de moda, a pesar de que en Alcalá no hayan sonado hasta hace bien poco: Pasa la Macarena, Esperanza Macarena,... Otras muy granadinas, como Passio Granatensis que ya sonara en 2010 y que incluso se pudo escuchar, el Viernes Santo pasado, tras la Virgen de la Soledad. Me encanta esta marcha.

Al llegar a la Plaza de Cervantes, la Hermandad decidió rodearla por completo, para alejarse de nuevo del ya mencionado concierto que esta vez si, estaba el pleno desarrollo. Esto volvió a incrementar el retraso en el horario previsto.

Finalmente la imagen mariana del monasterio del Corpus Christi hizo su entrada en la iglesia sita en la plazuela de los Doctrinos pasada la una de la madrugada del ya 17 de julio, tras una tarde llena de emotivos momentos, nervios por los contratiempos y sobre todo mucha ilusión.