domingo, 10 de julio de 2011

En Roma

Me he escapado, muy bien acompañado como casi siempre, a Roma, Ciudad Eterna. Mucho calor, mucho andar, mucho que visitar,... 

Algún comentario de los míos siempre se me escapa: "qué buen sitio para que pase un paso...", "imagina un buen misterio pasando por este arco...", "...cuando vino aquél palio de Granada a salir procesionalmente por Roma...". Y entre ellos, un comentario al calendarioromano, una especie de calendario Pirelli pero de sacerdotes y gentes de Iglesia. 

Andábamos el miércoles pasado por el corso de Vittorio Emanuele II, charlando, y de repente, como me suelen sobrevenir estas cosas, me detengo en seco. Había visto algo interesante. Doy un paso y medio atrás y allí, en el escaparate de una peluquería, tres fotos de ese calendario que les comento. Y de ellas, una es la que me obligó a retroceder sobre mis pasos: el palio de la Sed. Si, en Roma, una foto en un escaparate del palio de la Virgen de Consolación. Bueno, lo cierto es que el protagonista de la foto era más bien uno de los acólitos de la Hermandad. Pero el caso, en el fondo -y es lo que me había alegrado tanto-, es que en una calle romana se veía una foto del paso mariano que cada Miércoles Santo lleva a la Madre de los ojos azules desde Nervión hasta el centro de mi Sevilla.


Un enlace a la noticia de la publicación de esta -y otra, de un acólito de Santa Genoveva- en ese calendario "de sacerdotes".


Y del palio granadino en la Santa Sede...