viernes, 8 de julio de 2011

Corpus Christi en Alcalá

Este año la procesión del Corpus ha recibido un espaldarazo desde la Iglesia complutense, ya que el arozobispo apuesta fuerte por la recuperación de una celebración que últimamente era una más, pareciendo olvidar los propios organizadores, en ocasiones, la importancia del acto que se celebra.

Este año ha habido mejoras notables, pero queda mucho por hacer. No tanto en el fondo, sino en el cómo. Y es que ya saben que un servidor piensa que poner una procesión en la calle tiene mucho más de formas de lo que algunos piensan. El contenido de una procesión no es modificable por los organizadores. El cómo se presenta a quienes contemplan su discurrir, si.

El protocolo inexistente, el ninguneo constante al que algún Vicario somete a las Hermandades de Gloria de la ciudad, los altares que quieren ser pero que de momento solo parecen, la música, los andares, cómo visten los representantes de algunas Hermandades,... Muy cuiroso me resulta ver los estandartes haciendo las veces de pendones de batalla que se postran ante el vencendor, cuando quienes los portan los inclinan como muestra no se muy bien si de cortesía o de qué -lo he visto ante militares, ante los Santos Niños, ante...-

Claro que para gustos y opiniones, personas que estuvieron allí. Esto no era más que una reflexión compartida, en la que si quieren, podemos entrar en profundidad.