jueves, 26 de mayo de 2011

El de la camiseta azul...

Estaba paseando, con la inmejorable compañía de Virginia, por la calle Mayor de Alcalá de Henares -ya saben ustedes: Castilla pura-. Íbamos hablando de nuestras cosas, cuando al cambiarnos de acera para buscar la sombra de los soportales, avanzábamos detrás de una pareja de adolescentes. Uno vestía la camiseta roja de la selección nacional de fútbol. Y su acompañante una camiseta azul.


No le presté demasiada atención, pero en una de estas ocasiones en que me fijé en ellos, vi que la espalda de la camiseta estaba decorada con una imagen poco detallada, casi a trazos vastamente dibujados. Se trataba de una especie de boceto. Esquema de una figura masculina, de pié, con las piernas separadas para mantener el equilibrio de un cuerpo que cargaba su peso sobre la extremidad inferior más retrasada. Una postura como para coger impulso, para ganar fuerza. 

Uno de los brazos, se doblaba casi sobre el vientre, mientras el otro, estirado, buscaba el efecto potenciador de esa postura que describo. 

Era una imagen familiar, o al menos, no desconocida... Y cuando siguiendo el trazo del brazo estirado, vi qué sostenía su mano, exclamé: ¡Cigarreras!, al tiempo que imitaba el gesto del sayón que sobre el paso de los Remedios golpea la espalda de Cristo. Virginia me miró, se rió (porque a estas alturas esas cosas ya no la sorprenden...).

Y en ese momento adelantamos a la pareja. Me giré sobre mí mismo, y miré el pecho. Allí se podía leer "CIGARRERAS". Ahora fue Virginia la que exclamó: "¡No me lo puedo creer!".

¿Qué podía ser si no...?

Imagen de un artículo de Felipe Bermudo


Estas cosas me alegran y emocionan enormemente. Es como sentir la fuerza de Sevilla desde la distancia.

Tenía que haberle preguntado de dónde había sacado la camiseta... Aunque por otro lado, la duda da pié a que vuele la imaginación.