sábado, 26 de marzo de 2011

Siervo de Tús Dolores

Saben que de vez en cuando les hablo de alguna marcha, o la enlazo insistentemente en "Está sonando...". Porque me pasa con la música procesional lo que le pasa a cualquier aficionado a otro estilo: que por unos motivos u otros llegan marchas que o bien son nuevas para el oído o bien estaban guardando polvo en el desván de los recuerdos y un momento vivido cerca de un paso las rescatan. 

Y luego están las favoritas de cada uno. Esas que se pueden escuchar una y mil veces y que nunca cansan. De esas que me gusta buscar en internet o en mi colección, interpretadas por distintas bandas, en directo o en concierto,... y que siempre me gustan porque transmiten algo que las demás no.

Del primer grupo, luchando valiente para pasar a ser del segudo, del grupo de favoritas, está esta marcha que compusiera Fulgencio Morón Ródenas a la Hermandad Servita. La había oído antes. De eso estoy seguro, pero ha sido este año 2010 cuando, andando detrás del paso de la Piedad me dí cuenta de varias cosas: una de ellas que es una gran marcha, que tiene unas melodías dulcísimas, que me encandila, que está hecha a medida para esa Hermandad. 

También me di cuenta de que quiero sacar ese paso, pero eso es harina de otro costal.