sábado, 15 de enero de 2011

El tiempo entre cuaresmas... La Virgen de la Alegría

En breve empezaré a enseñarles las fotos de la Semana Santa del año 2010. Pero antes de empezar, me gustaría dedicar alguna que otra entrada a otras vivencias del año que acabamos de dejar atrás y que fuera de la Semana Santa propiamente dicha, me han llegado por unos u otros motivos.

Después de Semana Santa mi siguiente escapada fue cuando la Virgen de la Alegría salió de San Bartolomé. Paso, incienso, no diré que música porque es lo que me defraudó de la salida -no por la calidad de Cigarreras sino porque eché de menos escuchar alguna que otra marcha de las de siempre. Seguro que sonaron cuando yo estaba dando cuenta de mi Cruzcampo-, cervecitas, amigos, un tiempo fabuloso,... ¿qué más se puede pedir?

Si, eso también lo viví: la experiencia y las tablas de Manuel Villanueva. Pasaba la cofradía por la imposible calle -por no decir callejón- del Vidrio. La estrechez propia de la calle se complicaba con un balcón y la ráfaga de la imagen mariana del paso. Se llegó a probar mandar a tierra hasta que las rodillas estaban en el suelo. Aún así, el paso no habría de pasar. ¿Cómo lo solventó el experto capataz? He de reconocer que nunca antes lo había visto hacer: levantó de nuevo el paso y al volver a acercarse al balcón, mandó a tierra al costero del lado opuesto del obstáculo, consiguiendo así que la ráfaga se separase del mismo, y librando la complicación de manera poco ortodoxa pero muy muy práctica. Tan práctica que no creo que hubiera habido otra manera de hacerlo. Sin duda, una cofradía de Gloria de las cuatro o cinco que merece ir a ver, y si puede ser, por esas calles, tanto a la ida como a la vuelta.