viernes, 25 de noviembre de 2011

Cofrades (II)

Mi amigo Carlos me habló de una exposición de Semana Santa, organizada por el grupo joven de la Macarena de Madrid en su Casa de Hermandad (ubicada por aquél entonces en la torre izquierda de la Colegiata de San Isidro, sede de la corporación). Debía correr el año 1994, cuando dos críos como nosotros nos presentamos en la capital: tren a Atocha, metro a Tirso de Molina y bajando por la calle, habíamos llegado.

Nos abrieron las puertas de la Hermandad aquellos mismos jóvenes que habían dispuesto enseres, recuerdos, miniaturas, fotos y pósters, a modo de exposición cofrade. Uno de ellos entabló conversación con nosotros desde el primer momento y fue quien más cálida hospitalidad nos brindó. Su especialidad, entre otras muchas, la verdad: la música. Aún no recuerdo como salió el tema, pero me dijo que tenía la grabación de la marcha La Saeta, en su versión de banda de música, y que había grabado Cruz Roja. Por aquél entonces aquella marcha me resultaba muy atractiva (¿quién me diría entonces que su explotación en la Semana Santa complutense, además de su realmente escasa calidad –y esto, claro está, es opinión personal- me haría aborrecerla?). Él se ofreció a grabarme una cinta con esa y otras marchas. Decoraba las carátulas con fotos de hermandades de Sevilla y siempre siempre siempre, sin excepción, dedicaba la grabación a quien fuera a recibir ese sencillo pero profundo regalo. Aún hoy las guardo con enorme cariño junto con mi material cofrade y me acuerdo, viéndolas, de aquella época de nuestras vidas.

Hace unos días, escuchando música en el ordenador, elegí el modo aleatorio. De pronto comenzó a sonar la marcha “Paso de Palio”. No es de las que escucho habitualmente. Es más: rara vez suena en mi casa. Y de manera inmediata me acordé de él. Hacía mucho que no sabía de su estado de salud, que le ha estado dando demasiados disgustos –aunque estoy seguro de que el punto de inflexión ha llegado por fin y de aquí en adelante serán todo buenas nuevas- y le llamé. Era su cumpleaños y yo no me había acordado. La marcha, esa marcha que prácticamente nunca reproduzco y que ese día sonó casualmente, me hicieron llamarle precisamente el día de su cumpleaños. ¿Casualidad? No lo se…

Aquellos cassettes de 60 y 90 minutos de marchas procesionales nos unieron mucho. Compartíamos aquello que caía en nuestras manos. Desde entonces, entre Ángel Cabanillas Romero y yo hay una relación de profunda amistad.

Fue Ángel quién nos incitó a ir a aquél ensayo macareno en "Las Carboneras", al que al menos yo iba tan nervioso como voy ahora a pedir trabajo a los grandes pasos de Sevilla, y en el que recibimos Carlos y yo un no por respuesta.

Fue Ángel el primero en decir si cuando le propuse trabajar en la creación de la primera cuadrilla de la Soledad de Alcalá.

Fue Ángel, entre otros, junto con el que empujé desde el principio para que la cuadrilla de Carmen fuera tan especial como lo es ahora.

Fue Ángel quien me enseñó lo que se de la Semana Santa madrileña, quien me llevó a esta o aquella iglesia, a este o aquél ensayo, quien me contaba las novedades e incluso quien me grabó el concierto de la Agrupación Musical Jesús de la Salud que venida desde Sevilla tocó en los Jerónimos cuando la filial de los Gitanos aquí en Madrid comenzaba su andadura…

En fin, como ven, muchas cosas son las que he vivido con él. Aún recuerdo una visita en tren a la Macarena de Parla, o aquél ensayo de los Gitanos en San Jerónimo en la que estaba presente, si no lo reconocí mal, el que ha sido capataz de la Carretería hasta hace un año (ensayo con una parihuela de palio, por cierto).

Alguna vez le he llamado por teléfono desde Sevilla para que escuchara desde la distancia, la Semana Santa de Sevilla, cuando no le resultó posible acercarse en persona.Es otra manera de compartir nuestra pasión por los pasos.

Últimamente no lo está pasando muy bien. La salud le trae algo mareado, aunque quiero pensar que ha llegado el momento de dejarlo atrás y que solo quede como un mal recuerdo. ¡Hay qué ver! Ya fue una lesión en un pié la que le sacó de debajo de su Esperanza Macarena de la calle Toledo. Y ahora, otra vez, un pié le está dando tanta lata...

En lo cofrade tampoco, pues algún desengaño le ha dejado tocado (y como en esto de las cofradías ya saben ustedes que hay más desengaños que otra cosa, y el es mucho de cofradías, pues los palos han sido ya varios). Pero también se de su implicación en un nuevo proyecto que espero le traiga toda la ilusión que el pone, en todo aquello en lo que se involucra, multiplicada por diez. Solo le pediré que reinvierta esas ganancias en nuevos proyectos en los que nos encontremos más adelante.

Un abrazo muy fuerte, Ángel.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Estrechez, vueltas, escaleras,...

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cofrades (I)


En el blog La Gente Buena, del que soy seguidor, hace tiempo que pusieron en marcha una sección consistente en entrevistar a la gente del mundillo. Así, andan enfrascados en la realización y posterior publicación de treinta entrevistas a otros tantos costaleros. La original iniciativa se repite ya en muchos otros sitios de internet de temática costalera.

A mi se me había ocurrido algo parecido, aunque tenía la intención de limitarlo a aquellas personas que el ambiente cofrade me ha permitido conocer. No sabía si decantarme por las entrevistas o simplemente por un relato de nuestra relación, de cómo, cuándo y dónde nos conocimos.

Finalmente pongo en marcha esta sección, habiéndome decantado por la segunda opción. Y el orden que he decidido seguir para presentarles a algunos de mis amigos será el cronológico.

Y sin más dilación, les presento mi historia junto a Carlos Ríos Nieto.

Era una mañana de Viernes Santo de hace ya muchos años. La madrugada se había retirado hacía ya horas y el sol iluminaba desde lo alto una Sevilla que acompañaba a su Esperanza Macarena en su camino hacia la basílica. Esa Virgen que tanto mueve y conmueve, estaba en esa calle tan suya que es Parras. Yo estaba con mi muy macareno abuelo Pepe y mi abuela Lili, cuando mientras pasaban nazarenos de antifaz verde, distraído, comencé a mirar a mi alrededor. En la acera de enfrente se alzaba un edificio desde el que sus habitantes, apostados en los balcones, esperaban la llegada del palio del movimiento grácil.

En uno de esos balcones había un entonces niño de mi edad, que me miraba con la misma atención que yo a él. Supongo que ambos pensábamos lo mismo: “esa cara me suena”. Nos miramos durante largo rato, como intentando asegurarnos de que no era un parecido sino que realmente nos habíamos visto antes en algún otro sitio. Luego pasó Ella, y nos despedimos con un gesto.

Ese sitio, donde ambos concluímos que nos habíamos cruzado anteriormente, era el colegio Cristóbal Colón de Alcalá, donde ambos estudiábamos.

Después de aquella Semana Santa, que calculo que sería la de 1988 ó 1989, al volver a cruzarnos esta vez en los pasillos del centro escolar, nos preguntamos lo mismo el uno al otro: “¿Qué hacías tu viendo la Macarena en la calle Parras?”. Y así me enteré de que en mi mismo colegio, en la clase de al lado, estudiaba un nazareno de Las Aguas, cofrade a rabiar, como yo. “-¡Qué pequeño es el Mundo!”, pensé y aún lo hago…

Desde ese momento gran parte de los recreos se convirtieron en tertulias cofrades en las que comentábamos lo vivido, o lo que estaba por venir. Y tardes en casa de uno u otro en las que las sillas procesionaban sobre los hombros de uno y a los mandos del otro, o en las que imaginábamos hermandades de nueva creación.

Juntos fuimos a la Hermandad de la Macarena de Madrid, de la que su abuelo D. Emilio Nieto Viloria había sido hermano fundador, a ensayar con una de las cuadrillas de costaleros. La minoría de edad nos lo impidió. También lo intentamos en la Soledad de Alcalá, a la que nos acercamos a través de José María Valdearcos, cuando las ruedas eran aún el calzado de ese paso de palio. Algunos años después, Carlos, como yo, formamos parte de la primera cuadrilla de la hermandad del Viernes Santo. Y, años después, de la del Carmen también.

Luego su vida le llevó a Sevilla. Gran parte de la culpa de su marcha estuvo en la procesión de vuelta de la coronación del Rosario de Montesión, porque aquella tarde conoció a una sevillana –de nombre, quién sabe si casualmente, Macarena- que lo enamoró. Y es que es habitual que a la gente de las cofradías le pasen muchas de las cosas importantes de sus vidas en torno a aquellas.

Ya en Sevilla, Carlos se volcó con su Hermandad del Arenal, como quien quiere recuperar el tiempo perdido. Así, comenzó una labor en torno al Grupo Joven de Las Aguas, que se vio culminada con su nombramiento como Diputado de Juventud en la Junta de Gobierno del Dos de Mayo.

Últimamente una nueva faceta, la de encendedor, ha despertado en él y junto a su muy amigo Luís Chamorro, desempeña la interesante, curiosa y fundamental labor de encender esas candelerías que tanto disfrutamos de ver reflejadas en las paredes encaladas de nuestra tierra, cuando la noche ya ha caído y la cara juvenil de nuestras Vírgenes requieren la luz cálida de la cera para calmar Su tristeza y dolor. Y qué mejor Hermandad a la que dedicarse que a la propia, además de la de la calle Real de Castilleja de la Cuesta y la de San Juan, de la localidad aljarafeña de igual nombre. Y así le he podido ver, habiendo sustituido el hábito nazareno por el traje oscuro, alrededor de los pasos de su Hermandad, disfrutando como aquél niño que con programa usado el año anterior en mano, planificaba en el patio de un colegio complutense las cofradías que vería meses más adelante, cuando volviera a ser primavera en Sevilla.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Reina de Todos los Santos

El domingo 6 de noviembre acudí a la cita. Era en la calle de la Feria, a la altura del Mercado. Allí se levanta una de las iglesias más antiguas de la Ciudad y dentro, una de sus advocaciones letíficas más señera recibe la devoción de sus feligreses: La Reina de Todos los Santos.




No me gusta perderme esta salida procesional por todo lo que conlleva. Pero de todo cuanto rodea la salida de este paso, es sin duda el acompañamiento musical lo que más me llama. Y lo que provoca esa necesidad de hacer cuánto puedo por ir a encontrarme con el espectacular paso, por las angostas y enrevesadas calles que dan paso al barrio de la Macarena, para escuchar marchas como Pasa la Virgen Macarena, Esperanza Macarena, María Stma. del Subterráneo, y otras, brotando de los instrumentos de Tejera.

Es mi banda favorita, sin duda. Y tuve la suerte  de escuchar (tenía el presentimiento de que así sería) una de mis marchas favoritas: Pasa la Virgen Macarena (¿se han fijado en las melodías de los instrumentos de viento madera en esta marcha? -en la repetición que hizo la banda, y que está grabada más abajo, a partir del minuto 05:57, se aprecia la riqueza melódica de esos instrumentos en esta marcha). Si hubiese podido disfrutar de otras del Maestro Gámez Laserna, aparte de María Stma. del Subterráneo, la satisfacción hubiese sido plena. Con lo que escuché, me conformo.


Allí había una alta concentración de cofrades por metro cuadrado. Mucha gente asistiendo al discurrir de una de las Glorias por antonmasia. Allí estaba, incluso, Palio, que desde Granada había ido a disfrutarde su banda de referencia, allí estaba el autor de la proclama del Carmen, allí estaba un costalero sevillano al que apodan "madriles", que allá por 2000 paseó a la Soledad de Alcalá cuando fue coronada, allí estaba La Gente Buena de Ciudad Real, allí estaban Carlos y Maca, y Luís Chamorro, y Sergio Muñíz (al que conocí esa tarde), y Jesús "el de las Aguas",...

Y es que ver un paso en Sevilla, fuera de Semana Santa, es para mi la excusa perfecta para pasar unos momentos de gloria, rodeado de amigos.





Los sonidos de julio

Ahora pueden escuchar, en la barra lateral derecha, las grabaciones de algunas de las marchas que la Banda de Música, Cornetas y Tambores Ntra. Sra. de los Ángeles interpretó tras el paso de la Stma. Virgen del Carmen, el pasado 16 de julio en Alcalá. 

Espero que las disfruten.