miércoles, 19 de octubre de 2011

Ciudad Real

Había decidido intentar sacar el paso de Santa teresa de Jesús en Ciudad Real después de que por diversos motivos hubiera dejado pasar la oportunidad de "hacerme la ropa" en la capital manchega los días en los que salieron la Virgen de la Cabeza y la del Carmen, respectivamente.

De esta vez no pasaría. Así que el viernes siete de octubre, después de trabajar conduje hasta Valdepeñas y desde allí me desvié a la capital de la provincia. Reencuentro con amigos a los que hacía ya mucho que no veía. Fue un momento muy agradable, a pesar de que según avanzaba el cuentakilómetros me rondaba la cabeza el pensamiento de que cada vez esta locura de los pasos está más dentro de mi. 

Sorpresa por la cantidad de gente en la igualá de un paso de gloria en plena mancha. Y luego, una vez hube tenido la suerte de ocupar un sitio en esa primera trabajadera, con un amigo a cada lado, a ensayar.

Con sones de agrupación musical, recorrimos calles que si bien no había pisado nunca antes, si me resultaban familiares después de haber visto en internet numerosos videos de la semana santa ciudarrealeña. Terminó el ensayo, y de vuelta a la ciudad complutense.

Llegó por fin el esperado día de la salida: 15 de octubre. Fui, esta vez en tren, el sábado por la mañana. En la estación em esperaba Alberto, mi anfitrión, quién me enseñó el guardapasos. Una ciudad de alrededor de 75.000 habitantes, con algo más de veinte Hermandades, maravillosas tallas para canastos de pasos de 48 hombres, orfebrería de la tierra (Orovio) y también de latitudes más meridionales, ruedas, hombro, pero sobre todo mucha trabajadera...

El ambiente cofrade en Ciudad Real es rico y pujante. Me llevaron a comer, después de visitar un par de iglesias, a la casa de Hermandad del Nazareno. Cuando estaba viendo la imagen titular de la Hermandad en su templo, me sentía como en casa, como si estuviese ante el Señor de las Penas en Carmen Benítez... Este año estrenarán una fase más de la ejecución de su magnífico paso de madera. Gente acogedora y hospitalaria a más no poder.

Y poco a poco se acercaba la hora de la cita. Y luego vendría  el momento de pasar lista, de repartir los relevos y de hacerse la ropa.

Santo Tomás de Villanueva sonando potente detrás de las andas de la Santa carmelita, que avanzaban constantemente de frente, con gusto y elegancia.

Unos cuantos videos y fotos de aquella tarde, para recordar.

Y poco más puedo decir que no sean palabras de agradecimiento: a Alberto Donaire por acogerme en su casa, a Marcelino por confiar en mi, a Ernesto Naranjo, Daniel de Luca, Víctor Dorado por ser gente buena. A Carlos Lillo por tratarme siempre tan bien. A los que conocí allí (Juanlu, los hermanos Laguna -ya los conocía pero ha sido este fin de semana cuando hemos tenido ocasión de charlar más-) por haberme acogido con tanto aprecio.

En definitiva a todos los amigos que considero que ya tenía, pero que ahora siento más cercanos, y a los que he hecho este mes de octubre: gracias y enhorabuena por tener lo que tenéis en vuestra tierra.

¡Ahora solo espero que no sea la última!









6 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro un monton por ti.
Como se nota que no pudiste tiraste tu mismode la ropa jejejejejeje

Un saludo Maverik

Tertulia "La Corriente" dijo...

¿Por qué dices eso?

Menos mal que no me tiré yo mismo... Afortunadamente estaba Don Ernesto Naranjo haciendo y tirando ropas.

Además, creo, muy a mi pesar, que esa tarde se produjo la jubilación de esa ropa blanca. Creo que eso merece una entrada en el blog.

Saludos

Anónimo dijo...

Hubiera sido interesante que comentaras que las Hermandades organizadoras de la citada procesión, te dejaron salir en esa cuadrilla, al menos, nombrarlas, pues de bien nacidos es ser agradecidos.

Ernesto Naranjo dijo...

Oleee mi JotaDé.

Me ha gustado tela la entrada. Se te espera para la Cabeza, por ejemplo.

Y si quieres el Miércoles Santo, ya sabes.

Un abrazo.

José Miguel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Miguel dijo...

Querido anónimo, ¿por qué iban a dejarle o no dejarle las Hermandades organizadoras? ¿Acaso mandan en la cuadrilla?

Que yo sepa, él vino a la igualá y tuvo su hueco, ensayó y vino al día de la salida, igual que hicimos todos, por esa regla de tres, ¿todos deberíamos sentirnos afortunados por que nos dejáis salir?

En la cuadrilla mandan los Abenza y ellos deciden a quién meten en su cuadrilla, y quién es de su confianza, así que a las Hermandades debería estarle agradecidos, como mucho, por su buen hacer en la procesión de Santa Teresa de Jesús, y el bocadillo, y ese magnífico trato que nos dais en vuestra Casa Hermandad, ¿pero por salir? ¡Ay amigo, no creo que eso sea potestad vuestra, sin acritud!

No sé si eres de la Hermandad, de la cuadrilla, o de donde, lo único que te puedo de decir es que yo creo que él trabajó como uno más e hizo lo que hicimos todos, disfrutar debajo de la Santa y del ambiente costalero y cofrade que se puede degustar cada año por estas fechas de octubre.