domingo, 28 de febrero de 2010

Los palios con crestería

Cierto día recibí un mensaje de un cofrade que la bimilenaria ciudad gaditana ha prestado a Alcalá, proponiendo un artículo sobre los palios con crestería. Hoy, mucho tiempo después (todo hay que decirlo) me pongo manos a la obra y le presento estas breves líneas en las que comentar someramente estos peculiares palios y mostrar unas cuantas fotografías como ejemplos.

Los pasos de palio siguen habitualmente un diseño similar entre ellos en el que doce varales soportan un techo de palio del que cuelgan las bambalinas. Éstas pueden ser rectas (palios de cajón) o con formas (desde las clásicas de la Macarena que han servido de modelo para otros muchos pasos, hasta las del palio de la Virgen del Rocío en forma de conchas, pasando por las de numerosos ángulos, como las de Guadalupe).

Pero respecto al remate del contorno del techo de palio, que en realidad es el remate superior de cada una de las bambalinas, encontramos otros diferenciadores: la crestería.

Como bien saben, toda bambalina es rematada en su parte superior por una prolongación de la misma que excede en altura al techo de palio, y que en ocasiones también supera a las perillas de los varales. Otras veces, queda a su misma altura. Pues resulta que las bambalinas de algunos pasos de palio son rematadas por una estructura de orfebrería, que rodea todo el contorno del palio y que se llama crestería. Y es que el Diccionario de la Real Academia Española define la crestería con varias acepciones, correspondiendo a la que nos ocupa la de: «Adorno de labores caladas muy utilizado en el estilo ojival, que se colocaba en los caballetes y otras partes altas de los edificios».

Suelen ser pasos de corte serio los que presentan esta peculiaridad, y si no son todos ellos de “cajón”, son de bambalinas con una ligera forma curva.

Encontramos varios ejemplos en la Semana Santa de Sevilla, que como saben, es de la que suelo hablar. Sin duda, hay otros muchos ejemplos. De hecho, para quien residiendo en Alcalá desee estudiar uno de estos palios, no tiene más que desplazarse al Madrid de los Austrias y en la iglesia de San Miguel, observar el palio de “los estudiantes”, que en breves semanas estará siendo montado para procesionar el Domigo de Ramos.

Pero como les digo, y volviendo a Sevilla, son varios los ejemplos que podemos encontrar: Las Penas de San Vicente, Los Estudiantes, Santa Cruz, El Silencio y Montserrat. El antiguo y muy criticado palio de la Virgen de la Cabeza, de la Hermandad de las Siete Palabras, más que de crestería, era de bambalinas realizadas en orfebrería, que supone una ligera diferencia, al menos a mi entender, de concepto. Y además de los mencionados la historia guarda otros ejemplos, como el del paso de la Virgen del Patrocinio, que en su momento, fue de crestería (1889).

Son una minoría dentro de los pasos hispalenses pero no dudaría en decir que atesoran gran parte de la elegancia de los palios sevillanos, sin menospreciar a los grandes palios sin cestería. Son unos pasos que, para el gusto particular del que suscribe, bien merece la pena observar en la calle y si puede ser, con más detenimiento, en la tranquilidad de las iglesias en esos días previos a la jubilosa semana que nos aguarda en menos de un mes. Son todo un exceso del virtuosismo de los orfebres, de los diseñadores. Un regalo para la vista y también para el buen gusto.

A David Martínez, por haber planteado este tema, que ha dado pie a este artículo.







La imagen del palio de La Concepción por la calle Francos, que ilustra este artículo, es obra de mi amigo Musu, cofrade hasta la médula y sevillano de adopción por una semana al año.