miércoles, 27 de enero de 2010

Soleá dame la mano

Costalero de Dios me decía un día que le hablara de la marcha Soleá Dame la mano y su historia. Ya saben que la Semana Santa de Sevilla, como cualquier tradición secular de un pueblo, está plagada de historias y también de leyendas. Esto que le cuento a Costalero de Dios y a todos ustedes no es leyenda.

Cuando la Hermandad de la Esperanza de Triana vuelve a su barrio, tras hacer Estación penitencial a la S.I. Catedral, recorre las calles Almirantazgo, Arfe, Adriano y Pastor y Landero, para llegar a Reyes Católicos y desde allí, al puente y a Triana. Pues el espacio arquitectónico que hoy ocupa el mercado del Arenal, estuvo antaño el Convento de Nuestra Señora del Pópulo (1625). Éste inmueble fue ocupado posteriormente, tras la desamortización, en 1835, por una cárcel: la del Pópulo.



Cuentan que cuando la Virgen trianera pasaba frente al edificio, eran muchos los presos que se agolpaban en las ventanas para ver pasar a la imagen mariana y como no, la del Stmo. Cristo de las Tres Caídas. Una de las saetas que desde esas rejas sonaban para Ella, tenía esta letra:




“Soleá dame la mano,

por las rejas de la cárcel,

que tengo muchos hermanos,

huérfanos de padre y madre.

Eres la Esperanza nuestra,

Estrella de la mañana,

Luz del Cielo y de la tierra,

Honra grande de Triana”





Parece ser que ese momento, esa saeta, esa vivencia de tantas mañanas del Viernes Santo, fue la que dio título a una marcha que a alguno aún le extraña que esté dedicado a la imagen de la Esperanza, y no a ninguna Soledad.

Y esta es la historia, amigo Costalero de Dios.