viernes, 31 de julio de 2009

Mi Semana Santa: Viernes Santo, "El Cachorro"

¡Ole los Cristos bonitos! ¡Viva Triana y viva tu!

Con estas palabras, que yo estoy convencido que salían de muy dentro, una trianera le hablaba a su Cristo cuando Éste enfilaba ya la penúltima calle de su tránsito sevillano para volver a Triana. El Gitano de la Cava, como se titula esa marcha que le compusieron. Portentosa imagen de Ruíz Gijón, expresión mayúscula del barroco sevillano, regalo para la vista y pellizco en el corazón.
Y ahora mismo no recuerdo muy bien quién me preguntaba por la historia (leyenda más bien) que hay detrás de este Crucificado. No recuerdo si recibí por email la pregunta, o me la han hecho de viva voz. Seguro que sea quien haya sido, sabrá disculpar mi olvidadizo despiste. Al menos espero que este breve resumen le sirva como aclaración.

Cuenta la leyenda que el artista, habiéndose comprometido ya en la hechura del Cristo crucificado, no hallaba la inspiración (es que en aquella época estas cosas se hacían por inspiración y no en Granda o en Horche). Y había un gitano en Triana, al que se conocía por el sobrenombre de "El Cachorro", que fue acuchillado. Y mientras el gitano agonizaba, el artista, que debía recorrer la Ciudad en busca de la idea, del imulso creador, se topó con un rostro que mirando al cielo, echando la cabeza hacía atrás, expiraba. Y allí encontró la inspiración, mientras otro hombre encontraba la muerte. Y así quedó plasmado en esa bendita madera que cada Viernes Santo que la meteorología se lo permite, es cedido por Triana a Sevilla. (En "La Sangre de los Crucificados", de Félix G. Madroño -Ed. Algaida- pueden ver que también recurre a esta leyenda).

Y detrás de Él, la Señorita de Triana, en su original paso de palio y siempre rodeada del pálido rosa de sus claveles. Triana sin velas rizadas. Y es que los tópicos casi nunca se ajustan a la realidad.

Eran las diez y media de la noche del Viernes Santo en la calle Adriano, donde la brisa del Guadalquivir acompañaba al luto de la jornada trágica de la Pasión.

Estas fotos se las dedico a mis primos Marco, Víctor y José Manuel.