lunes, 7 de diciembre de 2009

Mi Semana Santa: Lunes Santo, "El Museo"

De vuelta de San Vicente camino ya de casa, cansados de tan larga jornada de cofradías, nos detuvimos a contemplar el discurrir silente del Cristo expirante, el del escorzo exagerado, que custodiado por sus Evangelistas y caminando con cadencia lenta y cansada, avanzaba ya por Alfonso XII en busca de la Plaza del Museo. Tras él, los nazarenos se abrigan con capas blancas y con la gracia de los a¡palios sevillanos apareció desde Tetuán la Virgen de las Aguas. Y la Oliva de Salteras y la luna de Nissan, en lo más alto del cielo primaveral hispalense, se pusieron de acuerdo para ofrecer tan bella estampa visual y sonora. El Lunes Santo se apagaba tras ese palio cuando eran más de las dos y media de la madrugada.





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