jueves, 14 de mayo de 2009

Mi Semana Santa: los previos (XII)

En Carmen Benítez está mi Hermandad, mi devoción. La llaman la Virgen Niña de San Roque, Gracia y Esperanza de Sevilla. Y el Señor de las Penas, al que no puedo dejar de mencionar. Lo que sucede es que cuando uno es mariano, como yo, los ojos se desvían sin quererlo hacia la Madre. Un palio recién estrenado que dejó sus sonidos de gloria en el taller de bordados donde fue confeccionado. Ahora esas bambalinas cuelgan de las vitrinas de la Casa de Hermandad, donde seguro estarán sumidas en la tristeza por no poder ya formar parte de la partitura cuando la Virgen de San Roque salga a la calle y "Las Nieves" de Olivares se estrenen, otro Domingo de Ramos más, tras los palios de Sevilla.
La vejez y el deterioro, ¿pueden sonar? Este ejemplo demuestra que si.















1 comentarios:

diegolev dijo...

En el último tramo del Palio se sienten cosas que no se pueden explicar.