viernes, 12 de diciembre de 2008

Aburridos de leer lo que nada nos aporta


Llevamos unos días leyendo con asombro la participación de muchos de ustedes (¿o no son tantos, en realidad?) en este blog.

Un email recibido hoy en el que se confesaba cierto malestar en algunas personas por los comentarios de otros, nos han hecho escribir estas breves líneas.

La mayoría de los temas "candentes" -y nunca mejor dicho- del blog actualmente están repletos de comentarios que si bien son elementos de la discusión que se pretende (discutir es bueno, muy bueno. Sobre todo las conclusiones que se saquen de las conversaciones), no aportan nada a la misma.

Son comentarios vacíos porque o son opiniones personales respetables pero expresadas de manera inapropiada (y no nos referimos a la corrección ortográfica), o son pareceres sin fundamento y que en cuanto alguien trata de rebatir, exigiendo un desarrollo, una explicación coherente, recibe cualquier sinsentido como respuesta.

No pretendemos decirles lo que deben hacer o no. Sólo queremos hacerles ver dos aspectos:

1.- Que es muy aburrido leer tantas letras con tan poca sensatez.
2.- Que lo que podría ser una discusión seria y formal se convierte en demasiadas ocasiones en esa marabunta escondida en el anonimato que nada aporta sino enfados a algunos.

Como soluciones no propondremos (de momento) la censura pretendida por algunos, pues exceptuando contadas ocasiones, lo expresado son OPINIONES que todos tenemos derecho a expresar. Si nos permiten el consejo, los que se sienten constantemente ofendidos deberían pensar si realmente lo que leen y tanto les molesta no es sino una crítica duramente expresada. Del mismo modo, el que opina, debería pensar al escribir si su aportación provocará debate o ira. Alguno hay que busca lo segundo más que lo primero, y no vamos a consentir que su desfachatez nos impida a los demás seguir hablando de cofradías.

El que quiera entender, que entienda.

Y sobre todo, como sabiamente dijo algún lector recientemente en uno de los post abiertos ante una de esas ristras de aportaciones inútiles: DOS NO DISCUTEN SI UNO NO QUIERE.

Cuando el torero planta el capote frente a la bestia, consigue su objetivo solamente si el animal embiste. No se lo pongamos fácil al que parece que quiere hacer con los demás su "faena".