sábado, 25 de octubre de 2008

La Virgen de la Misericordia menos conocida

Hace unas semanas, pasando la tarde en casa algabeña de un gran amigo, eché mano de un libro sobre el que probablemente fue el mejor imaginero barroco andaluz: Juan de Mesa.

Este imaginero cordobés entró a formar parte del taller de Martínez Montañés del que fue discípulo. Era tanta la calidad del imaginero llegado a Sevilla que gran parte de sus obras le fueron atribuídas al maestro. El mismo Gran Poder fue considerado montañesino durante largo tiempo. Un grupo de investigadores sacaron poco a poco a la luz, y ya en el siglo XX, un importante listado de obras de Mesa, hasta entonces no reconocidas. A estas habrá que sumar, cuando llegue el momento, aquellas otras que hoy por hoy se le atribuyen pero no están documentadas (el Cristo Yacente del Santo Entierro de Sevilla o la Virgen de la Victoria de las Cigarreras entre otras).

Este prolífico imaginero repartió su obra por el Mundo; desde numerosas piezas que se llevaron a las Indias (y algunas de las cuales reciben aún culto en templos de la ciudad de Lima, Perú) hasta otras como el crucificado de la Agonía de Vergara, en Guipúzcoa.

Y dada la imprtancia de una ciudad como Alcalá de Henares en la época, Juan de Mesa también talló para la vieja Complutum. Así, en la iglesia del hospital de Antezana (considerado por muchos el más antiguo de Europa en funcionamiento), templo consagrado a Nuestra Señora de la Misericordia, preside el altar mayor una imagen barroca que vino desde Sevilla para pasar desapercibida ante muchos ojos y para ser admirada por otras tantos que quién sabe si eran conscientes de estar ante una obra de Juan de Mesa.

Al parecer, esta imagen fue encargada por el jesuíta Diego de la Cruz, quien fuera canónigo de la Magistral, y se data la misma en torno a 1611, es decir, 9 años antes de ejecutar el cordobés su obra más reconocida: el Señor de Sevilla, el Nazareno de San Lorenzo: Jesús del Gran Poder.

Pues ya saben, a los que nunca hayan reparado en ella, no dejen pasar la oportunidad la póxima vez que paseen por la calle Mayor y acudan a ver tan hermosa y valiosa obra. Y para los que sabían de su existencia, huelga recomendarles que acudan a deleitarse de nuevo con tanta belleza artística.