lunes, 11 de junio de 2007

La procesión del Corpus

Ayer domingo la celebración del Corpus Christi finalizó con la procesión organizada por el Obispado, con la colaboración de algunas Hermandades penitenciales (la custodia procesionó sobre el paso del Señor de Medinaceli, miembros de varias Juntas de Gobierno ponían "orden" entre los participantes,...). Por cierto que la mayoría de ustedes han opinado en nuestra encuesta que la organización debería recaer en las Hermandades Sacramentales (58%) principalmente, seguidas de las de Gloria (12%) (hay un 21% de los "opinantes" que no han sabido o no han querido pornunciarse al respecto).

Lo cierto es que son muchos los puntos que se pueden (y, creemos, deben) mejorar, como por ejemplo el poco sentido que tiene que las representaciones de las Hermandades que acudieron a acompañar al Santísimo, salieran de la Catedral por la puerta lateral al inicio de la procesión, como si no formaran parte de la misma, o los habituales "cortes" que son cuando menos sorprendentes si el paso es transportado sobre ruedas. Así mismo a más de uno, entre los que nos incluímos, le sorprendió la ausencia de un protocolo respecto al orden que cada Hermandad debe ocupar en el cortejo.
En el aspecto puramente procesional, cabe destacar el retraso con el que partió el cortejo de la Catedral, que salió levemente pasadas las nueve de la noche, y que recorrió las calles Mayor, Cervantes, Santiago y San Juan en aproximadamente una hora.
Durante el transitar por las calles alcalaínas, en varios puntos la gente inició cantos propios de la festividad, como el "Cantemos al Amor de los Amores" que sonó en la calle Cervantes. Numerosos pétalos de flores hacían de alfombra para Su Divina Majestad. A la entrada en la Magsitral, esos pétalos dejaron paso a un oloroso romero esparcido por el suelo que pisaría Jesús Sacramentado.
A las diez de la noche, el paso de la custodia hacía su entrada en el templo catedralicio. En ese momento los presentes rompieron en aplausos que llenaron las naves de la iglesia. Cuando el Santísimo descendió del paso procesional, recorrió, a manos del Señor Obispo y bajo palio, el pasillo central hasta llegar al altar. Y tras la bendición y posterior reserva, D. Jesús Catalá, agradeciendo la participación y colaboración de los presentes, dio por concluída la celebración.