jueves, 12 de abril de 2007

La crónica (Domingo y Lunes Santo)

Vamos a tratar de resumir lo que hemos oído que ha sido la Semana Santa alcalaína de este 2007, invitándoles, una vez más, a qué compartan con nosotros y los demás visitantes, si así lo desean, sus experiencias de esta semana tan importante para muchos de nosotros.

Con un seguimiento meteorológico que pretendió estar a la altura de las circunstancias y de las necesidades de información que pretendemos cubrir desde este blog, comenzó la Semana Santa de 2007. Los pronósticos no concedían demasiadas esperanzas a los cofrades alcalaínos que se enfrentaban a un domingo de Ramos pasado por agua.

Al final, como si de una milagro se tratara, y puesto que Él lo decidió así, Jesús entró en esta Jerusalem complutense a lomos de un borrico. Este año era la Hermandad del Cristo de la Esperanza y el Trabajo la que organizaba esta procesión. Así, los anderos de la Hermandad pasearon al Señor vestidos con el hábito propio. Las cornetas y tambores manchegos (desde aquí corregimos el error cometido cuando dijimos que sería el estreno de esta banda en Alcalá. La misma ya participó acompañando al Cristo del Trabajo el Viernes Santo de 2006) llenaron las calles del centro histórico de sones que evocaban a Cigarreras.

El Lunes Santo, desde la distancia, estábamos convencidos de que la cuadrilla de las Angustias no podría ser mandada por su nuevo capataz, pero una vez más, las previsiones no fueron todo lo precisas que debieran serlo (afortunadamente) y la sobria Hermandad del Lunes Santo, avanzando a la par que los tañidos de la campana que le acompaña por las calles más cofradieras del casco, paseó el misterio de la Piedad desde las Bernardas.

este año, las andas procesionales han sido notablemente mejoradas en los talleres de artesanía de Horche. Además, el exorno floral estaba atractivamente compuesto por claveles, gerberas y
alstoestremeria
.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, creemos que esta cofradía discurre por los los rincones más cofradieros de nuestra ciudad. Calles y plazas que son el marco perfecto para ver una cofradía aquí.

Pero ¿qué opinarían ustedes si un año las puertas del colegio de la Providencia se abrieran para dejar salir a esta Hermandad, que tras recorrer algunas calles de su feligresía avanzase hasta el centro, buscando las naves catedralicias para realizar la estación de penitencia, a través del parque primero y del arco de San Bernardo después? Y una vez en el templo, la vuelta aún les permitiría recorrer esos rincones de ensueño, para acabar desembocando en la plaza de Cervantes, calle del Ángel y volver pletórica a su barrio.