domingo, 4 de febrero de 2007

La Procesión General

Desde que me introduje en la Semana Santa alcalaína, los comentarios que a mí han llegado respecto al carrusel que da título a este nuevo artículo, no eran muy halagüeños respecto a la suerte futura que fuera a correr la Procesión General. Hoy, años más tarde, esos comentarios siguen en boca de muchos, lo que me lleva a pensar que el malestar de algunos con dicha procesión sigue siendo patente. Y digo algunos, porque tengo la sensación de que no todos reniegan de ella (léase Medinaceli, por ejemplo).
¿Cómo se llega a contar en una Semana Santa como la complutense con una Procesión General? A mí me gustaba la explicación que daba D. Alfonso Muñoz de la crisis de la Semana Santa en estos lares (y en muchos otros) en torno a finales de los sesenta y principios los 70, cuando todo el mundo huía a las playas y/o pueblos propios, dejando desangeladas las procesiones alcalaínas. Esto llevó a los responsables de la época a organizar una General para al menos conseguir afluencia uno de los días de la semana, en concreto, el más señalado si cabe. Hoy día, también muchos se alejan de lo cotidiano, pero parece que los que se quedan participan de una manera algo más activa.
Si esa teoría del Sr. Plaza es buena (a mi entender lo es), hoy día esta procesión no tiene sentido. Creo que la gran mayoría de los lectores me darán la razón (pues tengo la sensación de que aquellos afines a "la general" no son tan cofrades como para buscar temas relacionados con la semana santa alcalaína, en general, en la Web), pero entonces debemos preguntarnos por qué se sigue organizando la misma.
Al menos años atrás, el decidir no participar en la misma estaba mal visto en el seno de la Junta de Cofradías, que apreciaban más a un marinero que abandonaba el barco que a una Hermandad luchando por sus intereses. Todos tenían que salir. ¿Todos? No, ya saben que siempre ha habido clases y en esto de las Hermandades, también. Los Doctrinos no participan. ¿Por qué?
El mero hecho de que haya Hermandades que tengan que procesionar (que no hacer estación de penitencia -pero de eso hablaremos en el siguiente post-) dos veces en una semana conlleva una cantidad de incomodidades que a veces no nos paramos a valorar. Desde gastos extra (cuantiosos gastos) hasta cofrades que si pertenecen a más de una corporación deben partirse en dos para no fallarle a ambas, pasando por una sensación de que lo que nos ofrecen las Hermandades esa tarde de Viernes Santo, más que una muestra de recogimiento penitencial, de un estilo u otro, eso no importa, es más bien un espectáculo que parece anunciado en Atocha, junto con el cartel del tren de Cervantes: "Pasen y vean. En un sólo día, con un solo billete de ida y vuelta, podrá disfrutar de todos (o casi) los pasos de la Semana Santa alcalaína. Y en el tren hasta Alcalá, nazarenos de las distintas cofradías les amenizarán el trayecto".
Para algunos todo vale, poniendo como excusa la promoción de la Semana Santa y de la Ciudad. Ellos se olvidan que las personas que sacan y sobre todo que sacarán esto adelante en el futuro no vienen de Atocha, sino que están entre nosotros (y por cierto muchas veces, son dejados de lado en sus propias hermandades).
Si se quiere potenciar la Semana Santa alcalaína, lo primero es que las instituciones, fundamentalmente el Obispado, apoye a las Hermandades y no les haga la vida imposible. Eso sería más útil que una procesión general en la que como una desfile comparable a la cabalgata de reyes o carnaval o peñista, distintas hermandades van pasando por delante de uno, repitiendo lo que correctamente hicieron un par de días antes, en su propia procesión, que a mi entender, debería ser la única en la que participaran todas y cada una de las cofradías complutenses.
Y que nadie confunda esto, por favor, con el tema de la "Carrera Oficial" o "Recorrido Oficial" (que ya saben que es un tema de discusión entre nosotros) o con una "Procesión Magna" al estilo del sur, que son cosas distintas. (Y de alguna de ellas hablaremos en breve).