miércoles, 8 de noviembre de 2006

Actuación sobre el Stmo. Cristo de la Columna

Como ven, no me atrevo a referirme a la actuación realizada por un imaginero ubetense sobre la efigie del Santísimo Cristo atado a la Columna como restauración, ya que a pesar de mi amplio desconocimiento en la materia, parece evidente que lo realizado a tan devota imagen entre los alcaláinos es más bien una modificación.

A falta de poder presentarles en este blog algunas fotografías para que aquellos que no hayan pasado aún por el templo de la calle Imagen a admirar tan poco ético atentado contra los más básicos principios artísticos, me permito enumerarles algunos de los detalles que me hacen pensar como lo hago. Detalles que comentados con profesionales de la restauración, reflejan que lo realizado roza la ilegalidad, al haber transformado una talla en otra completamente distinta vistiendo dicho proceso de restauración.

  • Sustitución de la soga original que ataba al Señor a la Columna por un nuevo cordón textil dorado.
  • Oscurecimiento de la policromía de la Columna.
  • Eliminación de manchas y heridas que la talla presentaba en sus manos atadas.
  • Adición de nuevas laceraciones en muñecas, cara, brazo, etc...
  • Adición de una lágrima en la mejilla del Redentor.
  • Y posiblemente la más llamativa de las modificaciones: cambio en el color de los ojos de Nuestro Señor, que luce ahora una intensa mirada verde (curiosamente, como la de su Madre, Virgen de las Lágrimas)

La imagen cristífera, según comentan personas allegadas a la Hermandad, presentaba diferentes desperfectos sufridos a lo largo de los últimos años, que llevaron a la comunidad de RR.MM. Carmelitas (propietarias de la talla, no lo olviden) a plantear la necesidad de afrontar la restauración. Esta vez, al contrario que en ocasiones previas, la talla salió del Convento para ser tratada por un experto, que no ha sido otro que el Sr. Bartolomé Alvarado, pintor e imaginero ubetense.

No es mi intención entrar a valorar si el resultado ha sido positivo o no para la talla, para la devoción que genere. No entraré a opinar si el resultado gusta o no, pues para eso cada uno, afortunadamente, tiene su opinión particular.

Lo que no considero que deba ser dejado al margen es la falta de porfesionalidad de un imaginero que aplica tal cantidad de modificaciones (y de tanta envergadura) en una imagen que ni tan siquiera fue creada en su taller. Ni aún suponiendo que los porpietarios de la talla, ni la Hermandad que le da culto público, solicitaran las mencionadas modificaciones, un imaginero debiera acceder a aplicar su gubia y su estilo artístico personal a una talla que espera ser restaurada y no modificada.

Tan solo queda esperar a la reacción de los Hermanos y devotos en general, que si llegaran a mostrar su disconformidad a la Junta de Gobierno ( o directamente a las RR.MM.) pudieran llegar a hacer replantear el proceso. Casi todo en esta vida tiene arreglo. Y este caso no es una excepción... a no ser que se haya eliminado (con alevosía o no) la capa polícroma original.

El inicio

"La corriente", es según el DRAE en su decimosexta acepción, "16. f. Curso, movimiento o tendencia de los sentimientos o de las ideas". Al mimso tiempo, en términos cofrades, la corriente es la forma en que se denomina a los costaleros (en número de uno o dos) que ocupan los puestos centrales de cada trabajadera (http://www.la-o-no-oficial.net/dic_corriente.HTM).

Esta unión de definiciones es la que da título a esta Tertulia cofrade: "LA CORRIENTE".

La idea de abrir este Blog nos sobrevino cuando otros medios en los que se venían compartiendo opiniones cofrades de interés en Alcalá, fueron suprimidos. Así mismo, al desvincular los temas generales que afectando a la globalidad de la Semana Santa complutense pudieran aparecer en este foro de las paginas específicas de cada Hermandad, las discusiones que surjan no afectarán a cada corporación.

Sin más, os damos la bienvenida a este vuestro punto de encuentro. Tan solo nos permitimos pediros que vuestra madurez personal y cofrade os lleve a escribir y opinar con mesura, con sinceridad y por supuesto con fundamento.